Escritos de El Contador de historias

El inicio de la aventura.

         Después de navegar durante meses, guiados por la luna negra, el viento calló. Del fondo del mar nacieron olas que huían dibujando espirales por proa y popa, por babor y estribor. El barco subía y bajaba, viraba hacia el norte, hacia el oeste… La brújula giraba, las velas deshinchadas se cayeron sobre la cubierta de madera. La noche se hizo y un sol tenue iluminó la superficie del mar.

         Del fondo del mar brotó un intenso olor a cera de velas.

—¡Capitán, el timón está atascado y los instrumentos no funcionan! Me prometió aventuras y antes de llegar a ninguna parte vamos a morir en medio del océano. ¡Tenía que haberme quedado en casa!

—¿Qué ocurre marinero? ¿Tienes miedo? Síííí, lo dicen tus tripas, ¿verdad? Bien, así ha de ser. Estamos donde te prometí: en el lugar y el momento en el que empiezan las aventuras. Siéntate, abre los ojos y escucha. ¿Estás preparado?